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viernes, octubre 7, 2022
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JARDINES VERTICALES CONVIERTEN EL CO2 EN OXÍGENO

En grandes ciudades, donde predomina el cemento frente a los espacios verdes, estos muros verdes se presentan como una alternativa para conectar a las personas con la naturaleza.

Dos tercios de la energía del mundo y una parte importante de las emisiones globales de CO2 (dióxido de carbono) son consumidas por las ciudades.

De acuerdo con la Nueva Agenda Urbana, una guía global que orienta sobre cómo la urbanización bien planificada y gestionada puede ser una fuerza transformadora para acelerar el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), las ciudades contribuyen al cambio climático y por eso pueden ser instrumentos efectivos para frenar las emisiones.

La incorporación de elementos naturales, como los jardines verticales, en los planes del entorno construido contribuyen, entre otras cosas, a incrementar la resiliencia de las ciudades frente al cambio climático, a mejorar la calidad del aire en los hogares y el ambiente, a reducir el ruido y promover ciudades y paisajes urbanos atractivos y habitables.

Para el gerente General de Grupo EULEN Panamá, Antonio Pérez Díaz, estas estructuras generan muchos beneficios para los edificios o residencias en las ciudades.

“Las plantas son excelentes reguladoras de temperatura. Pueden mantener una temperatura ambiente interna más baja, hasta en alrededor de unos 5°C. Además, funcionan como excelentes sumideros de dióxido de carbono (CO2), permitiendo que la calidad del aire de toda la casa mejore notablemente”, explica Pérez Díaz.

Según el ejecutivo otra propiedad especial que tienen estos muros verdes es que funcionan como un efectivo aislante acústico natural, y se ha comprobado que pueden reducir hasta en 10 decibelios la contaminación acústica.

Estos jardines botánicos colgantes son capaces de regular la humedad ambiental, gracias a que funcionan como un potente captador de iones negativos. Además de que son extraordinarios reductores del llamado efecto isla del calor, en los edificios, oficinas, fábricas.

En grandes ciudades como la de Panamá, donde predomina el cemento frente a los espacios verdes, se presentan como una alternativa para conectar a las personas con la naturaleza y son elementos que tienen impactos positivos en el medio ambiente.

Características propias de un jardín vertical

Los jardines verticales son estructuras que pueden ubicarse en lugares estratégicos como entradas o fachadas de edificios, superficies verticales de concreto, museos, hoteles, entre otras.

Pérez detalla que sus características particulares no solo es que son verticales, sino que la vegetación que se apoya en la estructura puede ser natural o artificial, y las plantas son resistentes a la humedad.

“Las plantas que resaltan son los helechos y las plantas trepadoras, que se expanden con rapidez sin requerir muchos cuidados.  Eso sí, hay que guiarlas con tutores. También se pueden combinar especies florales exóticas, como orquídeas, geranios y begoñas”, asegura.

Estos muros verticales requieren un mantenimiento semanal de su estructura, compuesto y el drenaje; así como el sistema de goteo, abono y control de hongos. Actualmente en Panamá, los que más están demandando la instalación de jardines verticales en edificios y oficinas son aquellas empresas cuya Responsabilidad Social Corporativa se enfoca en la preservación del medio ambiente

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